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Los Pilares y el Relámpago


    En el Capítulo 2, el Árbol de la Vida fue derivado de tres conceptos, o mejor dicho, un concepto primario y dos conceptos derivados "contenidos" u "ocultos" en él. El concepto primario fue llamado conciencia, y se decía que "contenía" en él a los dos conceptos complementarios de fuerza y forma.
    Este Capítulo construye sobre esas ideas introduciendo los tres Pilares del Árbol, y usa los Pilares para clarificar un proceso llamado el Relámpago. No debería ser una sorpresa encontrar que los tres Pilares son llamados... el Pilar de la Conciencia, el Pilar de la Fuerza, y el Pilar de la Forma. El Pilar de la Conciencia (ver Figura 9) contiene a las sephiroth Keter, Tipheret, Yesod y Malkhut. El Pilar de la Fuerza contiene a las sephiroth Chokhmah, Chesed y Netzach. El Pilar de la Forma contiene a las sephiroth Binah, Gevurah y Hod.
    La clasificación de las sephiroth en tres Pilares es una manera de decir que cada sephira en un Pilar toma parte de una cualidad común que es "heredada" en una manera más desarrollada y estructurada progresivamente desde la cima de un Pilar al fondo. Tipheret, Yesod y Malkhut comparten con Keter la cualidad de "conciencia en balance" o "síntesis de cualidades opuestas", pero en cada caso es expresado de manera diferente de acuerdo al grado creciente de estructura impuesto.
    De la misma manera, Chokhmah, Chesed y Netzach comparten la cualidad de fuerza, o energía, o expansibilidad. Binah, Gevurah y Hod comparten la cualidad de forma, definición y limitación. Mientras uno se mueve hacia abajo por el Árbol desde Keter a Malkhut, la fuerza y la forma son combinadas juntas. El simbolismo del Árbol tiene algo en común con una línea de producción, con metal fundido entrando en un extremo y autos terminados saliendo del otro.
    Los textos Kabbalísticos más antiguos se refieren a los Pilares como los Pilares de Indulgencia, Misericordia y Severidad, y no es inmediatamente obvio como el viejo léxico se relaciona al nuevo. Para el Kabbalista medieval (y esta es una metáfora recurrente en el Zohar) la creación, considerada como una emanación de Dios, es un balance delicado entre dos tendencias opuestas: la misericordia de Dios – la abundante, creativa, dadora de vida y sostenedora tendencia en Dios, y la severidad o juicio estricto de Dios – la limitante, definitiva, tomadora-de-vida y por último iracunda o destructiva tendencia en Dios. La creación es "energizada" por estas dos tendencias como si fueran polos de una batería. La Kabbalah moderna hace un pequeño esfuerzo para intentar remover los más obvios antropomorfismos en las descripciones de "Dios"; misericordia y severidad son términos engañosos, aptos para recordarle a uno un hombre con barba blanca. Incluso en los tiempos medievales los términos tenían significados distintamente técnicos como la siguiente cita muestra [39]:
    “Debe ser recordado que para el Kabbalista, juicio [Din – juicio, otro título de Gevurah] significa la imposición de límites y la correcta determinación de las cosas. De acuerdo a Cordovero la cualidad de juicio es inherente en todo en la medida en que todo desea permanecer en lo que es, desea quedarse en sus límites.”
    Yo comprendo la palabra "forma" en este sentido – es lo que define que es una cosa, la estructura por la que una cosa dada es distinta y diferente de todas las otras cosas. Un cuadrado no es lo mismo que un triángulo – sus formas son diferentes.
    Los conceptos complementarios de conciencia y fuerza son difíciles (¡si no imposibles!) de definir, porque uno puede solo definir la forma de algo. De la necesidad uso la palabra "conciencia" en un sentido tan abstracto que es virtualmente carente de sentido, y de acuerdo a mi antojo uso la palabra Dios en lugar de ella, donde se entiende que ambas palabras son contenedores para algo que es potencialmente cognoscible en el sentido gnóstico solamente. Conciencia puede ser definida sólo de acuerdo a las formas que toma, en cuyo caso estamos definiendo las formas, no la conciencia. La misma calificación se aplica a la palabra "fuerza". Mi inhabilidad para definir dos de los tres conceptos que sostienen la estructura del Árbol es una molestia. Esta es la razón por la que introduje los conceptos de fuerza y forma en el Capítulo previo mediante varios ejemplos.
Figura 9: Los Tres Pilares y el Relámpago    Ahora regresaré a la metáfora del Árbol como una línea de producción, con metal fundido entrando en un extremo (Keter) y autos terminados saliendo del otro (Malkhut). La correa transportadora zigzaguea hacia abajo por el Árbol en un patrón llamado el Relámpago.(1) La siguiente discusión describe el camino tomado por el Relámpago mientras se mueve hacia abajo por el Árbol de la Vida desde Keter hasta Malkhut.

    En el comienzo... había Algo. O Nada. No importa qué término uno use, ya que ambos son igualmente carentes de sentido en este contexto. "Nada" es probablemente el mejor, porque puedo usar "Algo" en el próximo párrafo. Los Kabbalistas llaman a esta Nada En Soph, que literalmente significa "no fin", o "infinidad", y comprenden por esto un oculto, inmanifiesto Dios-en-Sí-Mismo.
    De esta incomprensible e indescriptible Nada vino Algo. Probablemente más palabras han sido dedicadas a este momento que a cualquier otro en la Kabbalah, y es fácil burlarse del esfuerzo que se ha usado en elaborar lo indescriptible, entonces no lo haré... Pero como compensación no voy a proveer una justificación de por qué Algo salió de la Nada. Sólo lo hizo. Un punto cristalizado en el En Soph.
    En algunas versiones de la historia, el En Soph "se contrajo" para "hacer lugar" para la creación (por ejemplo: la doctrina de Isaac Luria del tsimtsum), y esta es probablemente una clarificación importante para aquellos que han frotado sus narices con la cara escondida de Dios, pero para los propósitos de esta discusión es suficiente que un punto se cristalizó. Este punto era la corona de la creación, la sephira Keter, y en Keter estaba contenido todo el potencial no realizado de la creación.
    Un aspecto de Keter es la fuerza creativa cruda de Dios que entra de golpe en la creación como la ráfaga de gas caliente que mantiene un globo aerostático en el aire. Los Kabbalistas son bastante claros sobre esto: la creación no sucedió solo hace mucho tiempo – sucede todo el tiempo, y sin el influjo de fuerza creativa la creación colapsaría como un globo desinflado. El aspecto de fuerza en Keter es la sephira Chokhmah y puede ser pensado como la voluntad de Dios, porque sin él, la creación cesaría de ser. La creación es mantenida por este rapaz y primordial deseo de ser, de volverse, de cambiar, de existir, de evolucionar. La distinción empírica entre Keter, el punto de emanación y Chokhmah, el saliente creativo, es elusiva y es difícil decir algo que pueda ser importante. En la tradición, Keter, aunque es manifiesto en el En Soph, está oculto a nosotros, y Chokhmah es la primera verdadera emanación.
    La fuerza por sí misma no logra nada; necesita ser contenida, y la analogía del globo es adecuada nuevamente. Chokhmah contiene en sí la necesidad de Binah, la Madre de la Forma. La persona que me enseñó Kabbalah (da la casualidad de una mujer) me contó que Chokhmah (Abba, el Padre) era el pene de Dios, y Binah (Aima, la Madre) era el útero de Dios, y me dejó con la idea de una mitad de Dios continuamente eyaculando en la otra mitad. Es una metáfora vívida y apropiada, y una con una larga historia de uso en la Kabbalah. El autor del Zohar también hace uso frecuente de la polaridad sexual como una metáfora para describir la relación entre fuerza y forma, o misericordia y severidad, aunque las más vívidas metáforas sexuales están reservadas para el matrimonio del Microprosopus y su desposada, la Reina y Madre Inferior, la sephira Malkhut.
    La sephira Binah es la Madre de la Forma. La forma existe en Binah como potencial, no como un hecho, igual que un útero contiene el potencial de un bebé. Sin la posibilidad de forma, ninguna cosa sería distinta de ninguna otra, sería imposible distinguir entre las cosas, imposible tener individualidad, identidad o cambio. La Madre de la Forma contiene el potencial de la forma en su útero, y da a luz a la forma cuando un impulso creativo cruza el Abismo al Pilar de la Fuerza y emana por la sephira Chesed. Otra vez tenemos la idea de "volverse", de energía creativa chorreante, pero a un nivel más bajo.
    La sephira Chesed es el punto en el que la forma se vuelve perceptible a la mente como una inspiración, una idea, una visión; ese momento de "¡Eureka!" inmediatamente previo a correr por los alrededores gritando "¡Lo tengo! ¡Lo tengo!". Chesed es esa cualidad de inspiración genuina, un sentido de estar "conectado" que caracteriza a los líderes visionarios que lideran la raza humana en cada nuevo tipo de intento. Puede ser para bien o para mal. Un líder que puede aprovechar malicia y carácteres vengativos insignificantes y canalizarlos en una nueva visión de un nuevo orden genocida es igual de visionario que cualquier otro. La interpretación positiva de Chesed es el líder humanitario que trae mejoras genuinas nuestra vida común.
    Ningún cambio viene fácil: como Cordovero señala "todo desea permanecer en lo que es". La creación de la forma es balanceada por la preservación y destrucción de la forma en la sephira Gevurah. Cualquier impulso de cambio es canalizado por Gevurah, y si no está opuesto entonces algo será destruido. Si quieres hacer papel, cortas un árbol. Si quieres abolir la esclavitud, debes destruir la cultura que la perpetúa. Si quieres cambiar la opinión de alguien, debes destruir las creencias de esa persona sobre la materia en cuestión. La sephira Gevurah es la cualidad del juicio estricto que se opone al cambio, destruye lo extraño, y corresponde de muchas maneras a un sistema inmunológico en el cuerpo de Dios.
    Debe haber un balance entre creación y destrucción. Mucho cambio, muchas ideas, muchas cosas ocurriendo demasiado rápidamente pueden tener la cualidad de caos (y puede convertirse literalmente ene so), mientras que muy poco cambio, carencia de nuevas ideas, mucha forma, estructura y protocolo pueden sofocar y asfixiar. Debe haber un balance que "tenga sentido" y esta "idea de balance" o "tener sentido" es expresada en la sephira Tipheret.
    Tipheret encarna la idea de plenitud, de balance en un sentido dinámico de reconciliar muchas fuerzas opuestas y representa una moralidad instintiva, que no está de forma predeterminada en la especie humana. No está basada en las normas culturales y no tiene sus raíces en la crianza (aunque es fácilmente destruida por esta). Alguna gente la tiene en gran cantidad, y alguna gente, prácticamente, carece de ella completamente. No necesariamente respeta la moral convencional: puede reírsele en la cara.
    No puedo decir lo que es en detalle, porque es peculiar e individual, pero aquellos que la tienen, tienen una cualidad natural de integridad, firmeza de juicio, un sentido instintivo de rectitud, justicia y compasión, y una voluntad para luchar o sufrir en defensa de ese sentido de justicia. Tipheret es una sephira paradójica porque en mucha gente simplemente no está. Puede ser desarrollada, y esa es una de las metas de la iniciación, pero para mucha gente Tipheret es un cuarto con nada en él.
    Habiendo pasado por Gevurah en el Pilar de la Forma, y habiendo encontrado su camino por el filtro moral de Tipheret, un impulso creativo recoge energía una vez más en el Pilar de la Fuerza por la sephira Netzach, donde la energía del "volverse" encuentra su expresión final en la forma de "impulsos vitales". ¿Por qué seguimos viviendo? ¿Por qué molestarse? ¿Qué nos impulsa a hacer las cosas? Un artista puede tener una visión de una obra de arte, pero ¿realmente qué impulsa al artista a pintar, esculpir o escribir? ¿Por qué queremos competir y ganar? ¿Por qué nos importa lo que les pasa a otros? La sephira Netzach expresa los impulsos básicos, vitales creativos en una forma que podemos reconocer como impulsos, sentimientos y emociones.
    Netzach es pre-verbal; pregúntenle a un niño por qué quiere un juguete y la respuesta será "Sólo lo quiero".
    "Pero, ¿por qué?", preguntan ustedes, preguntándose por qué no quiere el juguete mucho más "sensible" que ustedes tenían en mente. "¿Por qué no quieres este de aquí?"
    "Solamente no lo quiero. Quiero este."
    "Pero, ¿qué es tan bueno sobre ése?"
    "No sé que decir... Sólo me gusta."
    Esta conversación no es ficticia y es escencialmente Netzach. La estructura del Árbol de la Vida determina que las fuerzas básicas impulsivas que caracterizan nuestro comportamiento son pre-verbales, y no-racionales; cualquiera que haya tratado de cambiar la naturaleza básica o creencias de otra persona mediante argumento racional sabrá esto.
    Después de Netzach vamos a la sephira Hod para recoger la impresión final de forma. Pregúntenle a un niño por qué quieren algo y dirán "Sólo lo hago". Presionen a un adulto y les llenarán el oído de "razones". Vivimos en una cultura donde es importante (generalmente escencial) dar razones por las cosas que hacemos, y Hod es la sephira de la forma donde es posible dar forma a nuestros deseos en términos de razones y explicaciones. Hod es la sephira de la abstracción, razón, lógica, lenguaje y comunicación, y un reflejo de Binah, la Madre de la Forma en la mente humana. Tenemos la capacidad innata de abstraer, de ir inmediatamente de lo particular a lo general, y tenemos la capacidad innata de comunicar estas abstracciones usando el lenguaje, y debería estar claro por qué la traducción alternativa de Binah es "inteligencia"; Binah es la "inteligencia de Dios", y Hod subyace lo que generalmente reconocemos como inteligencia en la gente – la habilidad de comprender abstracciones complejas, razonar sobre ellas, y articular esta comprensión usando algún tipo de comunicación.
    La síntesis de Hod y Netzach en el Pilar de la Conciencia es la sephira Yesod. Yesod es la sephira de interfase y una comparación a las interfases periféricas de computadoras es apropiada: entre los programas de computadora ejecutándose en una computadora y el mundo real hay varias interfases, como un mouse, un dispositivo visual, una impresora, un teclado y más. Yesod es a veces llamada "el Receptáculo de las Emanaciones", porque hace de interfase entre las emanaciones de los tres Pilares a la sephira Malkhut, y es por Yesod que la forma abstracta final de algo es realizada en materia.
    La forma en Yesod ya no es abstracta. Es explícita, pero no todavía individual – esa última cualidad está reservada sólo para Malkhut. Yesod es como el molde en una fábrica de botellas – el molde es una realización de la idea abstracta "botella" en cuanto expresa la forma de un diseño particular de botella en cada detalle, pero no es en sí una botella individual.
    El paso final en el proceso descendiente es la sephira Malkhut, donde Dios se vuelve carne, y cada forma abstracta es realizada en hechos, en el "mundo real". Hay mucho que decir sobre esto, pero lo guardaré para después.

    El proceso que he descrito es llamado el Relámpago. El Relámpago va como sigue: Keter, Chokhmah, Binah, Chesed, Gevurah, Tipheret, Netzach, Hod, Yesod, Malkhut. Si siguen el Relámpago en un diagrama del Árbol verán que tiene la forma de zigzag de un relámpago. Las sephiroth están numeradas de acuerdo a su orden en el Relámpago: Keter es 1, Chokhmah es 2, y así. El "Sepher Yetzirah" [24] tiene esto que decir sobre las sephiroth:
    “Cuando pienses en las diez sephiroth cubre tu corazón y sella el deseo de tus labios de anunciar su divinidad. Sojuzga tu mente. Si escapa a ti, ve y haz que vuelva bajo tu control. Como fue dicho ‘Y las criaturas vivientes iban y venían con la apariencia del relámpago’, de esa manera fue establecida la Alianza.”
    La cita dentro de la cita viene de Ezequiel 1. 14, un texto que inspiró una gran cantidad de especulación Kabbalística, y es probable que el Relámpago como es descripto sea uno de los componentes más antiguos de la idea de emanación sephiróthica.
    El Relámpago describe el proceso creativo, comenzando con lo desconocido, Dios inmanifiesto oculto y sigue por diez etapas distintas para cambiar o manifestar un efecto en el mundo material. Puede ser usado para describir cualquier cambio – encender un fósforo, hacer una torta, pasear el perro – y puede ser que a los estudiantes de Kabbalah se les dé el ejercicio de analizar cualquier evento arbitrariamente escogido en términos del Relámpago.
    Ya que el Relámpago puede ser usado para comprender el proceso interno por el que el mundo fenomenológico cambia y evoluciona, es una clave para el trabajo práctico mágico. Porque tiene el propósito de servir para todo cambio, se concluye que todo cambio es igualmente mágico, y la palabra "magia" es escencialmente carente de sentido (pero de todos modos útil para distinguir entre estados de conciencia "normales" y "anormales", y los modelos de causalidad que corresponden a cada uno).
    También da la clave para comprender que nuestra "naturaleza espiritual" no está en el imperio espiritual, donde permanece inaccesible, sino en las rutinarias y aburridas pequeñas cosas de la vida. Hay un sentido real en el que encender un fósforo, hacer una torta, o pasear el perro están todos conectados con las realidades espirituales más profundas. La vista de que el Árbol de la Vida y el Relámpago describen como todo es continuamente creado lleva a una vista en la que todo es igualmente "espiritual", igualmente "divino", y hay más para aprender de simples rutinas diarias de lo que hay en una disciplina que te pone a ti "aquí" y a Dios "allá".
    El Relámpago termina en Malkhut, el mundo de la materia donde vivimos nuestras vidas como seres humanos, y puede ser seguido por los pasadizos ocultos de la creación como el "filamento dorado" de Blake, hasta que uno llega a la fuente.
    Esta introducción a las sephiroth mediante el Relámpago ha provisto sólo los huesos desnudos de la descripción de cada sephira. El próximo Capítulo provee información detallada ("correspondencias") para cada sephira, y luego en el Capítulo 5 seguiremos el Relámpago desde Malkhut hacia arriba hasta Keter examinando las cualidades de cada sephira en detalle.


(1) También traducido a veces como el "Destello Centelleante", como el caso de Dion Fortune. – N. del T. (Volver)

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