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El Árbol de la Vida


    En la raíz del punto de vista Kabbalístico del mundo hay tres conceptos fundamentales y proveen un lugar natural para comenzar. Estos conceptos tienen más de un nombre; por el momento yo me referiré a ellos como conciencia, fuerza y forma. Estas palabras están usadas en una forma abstracta, como los siguiente ejemplos muestran:     En estos ejemplos hay algo que está causando que el cambio tome lugar ("una fuerza") y hay algo que causa que el cambio tome lugar de una manera definida ("una forma"). Sin ser demasiado pedante, es posible identificar dos tipos distintos de ejemplos aquí:     Aunque los dos tipos de ejemplos parecen ser "sólo metafóricamente similares", los Kabbalistas no ven distinción fundamental entre ellos. Hay fuerzas físicas que causan cambios en el mundo natural, y hay fuerzas psicológicas correspondientes que nos impulsan a cambiar al mundo y a nosotros mismos, y sean esta fuerzas naturales o psicológicas tienen su raíz en el mismo lugar: la conciencia.
    Similarmente, hay formas que el mundo natural obedece (leyes naturales), y hay formas completamente arbitrarias que la gente crea para sus propios propósitos – las reglas de un juego, la forma de una taza, el diseño de una máquina, la sintaxis de un lenguaje. Para el Kabbalista, estas formas también tienen su raíz en el mismo lugar: la conciencia.
    Es un axioma Kabbalístico que hay una causa primordial que sostiene a todas las manifestaciones de fuerza y forma en el mundo natural y psicológico, y que a esa cause puede referírsele como conciencia. Sería un error leer demasiado en la palabra a este punto, pero vale la pena notar que en la Kabbalah tradicional, el primer principio primordial de ser o conciencia es sinónimo con la idea de la divinidad.
    La conciencia es indefinible. Sabemos que somos conscientes de distintas maneras en momentos distintos – a veces nos sentimos libres y felices, en otros momentos atrapados y confundidos; a veces enojados y apasionados, a veces fríos y reprimidos – pero estas palabras describen manifestaciones de conciencia. Estar feliz, estar confundido, son ambos aspectos de estar/ser. {"Being", en el texto original – N. del T.}
    Podemos definir las manifestaciones de conciencia en términos de las manifestaciones de conciencia, igual que un diccionario usa palabras para definir otras palabras – estoy feliz cuando me siento bien y no estoy triste. Esto es tan útil como definir un océano en términos de olas y espuma. Cualquiera que intenta definir conciencia en sí misma tiende a salir por la misma puerta por la que entró. Tenemos muchas palabras para los fenómenos de conciencia – pensamientos, sentimientos, creencias, deseos, emociones, motivos y más – pero pocas palabras para los estados subyacentes de conciencia que dan lugar a estos fenómenos, igual que tenemos muchas palabras para describir la superficie de un océano, pero pocas palabras para describir sus profundidades.
    La Kabbalah provee un vocabulario para estados de conciencia subyacentes a los fenómenos de la conciencia, y uno de los propósitos de estas notas es explicar este vocabulario, no por definición, sino en su mayor parte por metáfora, ejemplo y analogía. El único método genuino para comprender lo que el vocabulario significa es alcanzando varios estados de conciencia en una manera predecible y razonablemente objetiva, y la Kabbalah provee métodos prácticos para hacer esto, métodos que están delineados luego en estas notas.
    Una premisa fundamental del modelo de la realidad manifiesta Kabbalístico es que hay un estado de ser o conciencia divina puro, primordial e indefinible, que se manifiesta como una interacción entre fuerza y forma. Esta es virtualmente la base entera del punto de vista Kabbalístico de la emanación, y casi todo lo que tengo que decir desde ahora está basado en la trinidad de conciencia, fuerza y forma.
Figura 1: La Dualidad
Primordial    La conciencia viene primero, pero oculta en ella hay una dualidad inherente; hay una energía asociada a la conciencia que causa cambio (fuerza), y hay una capacidad en la conciencia de limitar esa energía y causar que se manifieste de una manera bien definida (forma). Esta dualidad es mostrada en la Figura 1. Los ejemplos al Comienzo de este capítulo fueron escogidos para demostrar la interacción de fuerza y forma en la vida real.
    ¿Qué conseguimos de energía cruda y una capacidad de forma y estructura no construida? ¿Hay otro potencial escondido en esta trinidad esperando a manifestarse? Lo que la Kabbalah sugiere (y esta idea será desarrollada en detalle en un punto posterior) es que la fuerza y la forma se "enlazan" entre sí, como hacer un pastel. Comienzas con harina, azúcar, huevos, agua y más cosas, pero lo que sale del horno no es lo mismo que lo que entró. Fuerza y forma interactúan para producir algo que no es ni fuerza ni forma, sino algo distinto de ambos, algo que llamará "materia", aunque eso sea algo de sobresimplificación. Por materia quiero decir "las cosas del mundo real".
    Algo semejante a esta vista puede ser encontrado en la física. Los físicos hablan sobre "energía" y usan el concepto de energía casi como dinero – cada forma de materia tiene su equivalente en energía (esta es la base para E = mc²), pero lo que distingue diferentes tipos de materia son las leyes que determinan su comportamiento. Otra vez, podemos ver aquí una dualidad entre "energía", la cosa cruda sin formar de donde todo es compuesto, y "forma", las leyes naturales que determinan como la energía se comporta en diferentes circunstancias, las reglas, que distinguen un protón de un electrón.
    Lo que la Kabbalah sugiere (¡y ciertamente la física moderna no!) es que materia y conciencia son la misma cosa, y difieren sólo en el grado de estructura impuesto – la materia es conciencia expresada en la mezcla de fuerza y forma, pero tan pesadamente estructurada y limitada por la forma que su comportamiento se vuelve descriptible usando las reglas simples y regulares de la física. Esto está mostrado en la Figura 2.
Figura 2: El Jardín del Edén    El esquema en la Figura 2 es la base para un diagrama Kabbalístico llamado el Etz Chaiim, o Árbol de la Vida. El primer principio de ser o conciencia es llamada Keter, que significa Corona. La energía cruda de la conciencia es llamada Chokhmah, o Sabiduría, y la capacidad de tomar forma de la energía de la conciencia es llamada Binah, que es a veces traducido como Comprensión, y a veces como Inteligencia. El producto de la interacción de fuerza y forma, el mundo físico, es llamado Malkhut, o Reino. Esto es mostrado en la Figura 3.
    Este grupo de cuatro es una representación Kabbalística de Dios-el-Cognoscible, en el sentido en que es la representación más abstracta de Dios que somos capaces de comprender. Paradójicamente, la Kabbalah también contiene una noción de Dios el infinito, el trascendente y el incognoscible que trasciende este signo, y es llamado En Soph. En Soph significa "sin fin" y es usado para significar al suelo inmanifiesto desde donde todo ser manifiesto emerge, la tierra en la que el Árbol de la Vida tiene sus raíces. No hay mucho más que pueda decir sobre En Soph, y lo que puedo decir lo pospondré para después.
Figura 3: El Jardín del Edén    Dios-el-Cognoscible tiene cuatro aspectos, dos masculinos y dos femeninos. Keter y Chokhmah son ambos representados como masculinos, y Binah y Malkhut son representados como femenino. Uno de los títulos de Chokhmah es Abba, que significa Padre, y uno de los títulos de Binah es Imma, que significa Madre, de modo que pueden pensar en Chokhmah como Dios-el-Padre, y en Binah como Dios-la-Madre. Malkhut es la hija, el espíritu femenino de Dios-como-materia, y no sería completamente erróneo pensar en ella como la Madre Tierra. ¿Y qué sobre Dios-el-Hijo? ¿Hay también un Dios-el-Hijo en la Kabbalah? Hay, y este es el punto donde la Kabbalah aborda el interesante problema de tú y yo.
    El esquema de la Figura 2 es un modelo de conciencia, pero no de conciencia-propia, y la conciencia-propia da una herramienta interesante en los trabajos. La conciencia-propia es como un espejo en el que la conciencia se ve a sí misma reflejada. La conciencia-propia es modelada en la Kabbalah haciendo una copia de la Figura 2.
    La Figura 4 es la Figura 2 reflejada en la conciencia-propia. El efecto general de la conciencia-propia es agregar una capa adicional en la Figura 2 como se muestra en la Figura 5. La Fig. 2 es a veces llamada "el Jardín del Edén" porque representa un estado primordial de conciencia. El efecto de la conciencia-propia como se muestra en la Figura 4 es poner un puente entre el Primer Principio de Conciencia (Keter) y esa Conciencia realizada como materia y el mundo físico (Malkhut). Esto es llamado "La Caída", por la historia de Adán y Eva en el Jardín del Edén. Desde un punto de vista Kabbalístico de la historia del Edén, con el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, la serpiente y la tentación, y la expulsión del Jardín tiene una gran cantidad de significado en términos de comprender la evolución de la conciencia.
Figura 4: La Conciencia-Propia    La conciencia-propia introduce cuatro nuevos estados de conciencia: la Conciencia de la Conciencia es llamada Tipheret, que significa Belleza; la Conciencia de la Fuerza/Energía es llamada Netzach, que significa Victoria o Firmeza; la Conciencia de la Forma es llamada Hod, que significa Esplendor o Gloria, y la Conciencia de la Materia es llamada Yesod, que significa Fundación. Estos cuatro estados tienen manifestaciones claramente observables, como se muestra más abajo en la Fig. 6.
    La Figura 5 es casi el Árbol de la Vida completo, pero no todavía – todavía hay dos estados faltantes. La capacidad inherente de la conciencia de tomar estructura y objetividad en sí misma (Binah, Dios-la-Madre) es reflejada mediante la conciencia-propia como una percepción de la limitación y las fronteras de las cosas. Somos conscientes de espacio y tiempo, ayer y hoy, aquí y allí, tú y yo, dentro y fuera, vida y muerte, completo y partido, junto y separado. Vemos las cosas como limitadas y tenemos una percepción de la forma como algo "creado" y "destruido". Mi auto fue construido hace un año, pero fue chocado ayer. Escribí un ensayo, pero lo perdí cuando mi computadora se tildó. Mi abuela está muerta. El río cambió su curso. Una ley ha sido rechazada. Rompí mi taza de café.
Figura 5: La Caída    El mundo cambia, y lo que estaba aquí ayer no está aquí hoy. La percepción actúa como una "interfase" entre el grupo de cuatro de la conciencia que representa a "Dios" y el grupo de cuatro que representa un ser vivo consciente-de-sí-mismo y dos nuevos estados son introducidos para representar esta interfase. El estado que representa la creación de nuevas formas es llamado Chesed, que significa Misericordia, y el estado que representa la destrucción de las formas es llamado Gevurah, que significa Fuerza {física}. Esto es mostrado en la Fig. 7.
Figura 6: Conciencia-Propia
    La objetificación de Formas toma lugar en un ser consciente-de-sí-mismo, y la tendencia consciente a ver el mundo en términos de limitaciones y dualidades (tiempo y espacio, aquí y allí, tú y yo, dentro y fuera, Dios y Hombre, bien y mal...) produce una barrera a la percepción que la mayoría de la gente rara vez vence, y por esta razón ha llegado a llamarse el Abismo. El Abismo también está marcado en la Figura 7.
    He dejado un detalle importante de la estructura del Árbol. Hay un decimoprimer "algo" que definitivamente no es una sephira, pero es generalmente mostrado en representaciones modernas del Árbol. Una "explicación" Kabbalística dice como sigue: cuando Malkhut "cayó" fuera del Jardín del Edén (Fig. 2) dejó atrás un "hueco" en la fábrica del Árbol, y este "hueco", localizado en el centro del Abismo, es llamado Daat, o Conocimiento. Daat no es una sephira, es un hueco. Esto puede sonar como un galimatías, y en el sentido de que es sólo una metáfora, lo es. Daat está localizado en el abismo en el camino central entre Keter y Tipheret.
    El diagrama de la Figura 7 es llamado el Árbol de la Vida. Mejor que simplemente presentar el Árbol sin ningún tipo de fundamento racional, he empleado un acercamiento "construccionista" para explicar su estructura, y creo que es original, pero la esencia de mis fundamentos puede ser encontrada en el Sepher ha Zohar, como pretexto del Macroprosopus y el Microprosopus, aunque de esta forma es menos accesible a muchos lectores. Mi intento de mostrar como el Árbol de la Vida puede ser derivado de la pura conciencia mediante la interacción de una noción abstracta de fuerza y forma no tiene el propósito de ser un ejercicio convincente de un punto de vista intelectual – el Árbol de la Vida es primariamente una explicación gnóstica antes que una racional o intelectual de la divinidad y su interacción con el mundo físico.
Figura 7: El Árbol de la Vida    El Árbol de la Vida está compuesto de 10 estados o sephiroth (sephiroth plural, sephira singular) y 22 caminos interconectantes, haciendo un total de 32 "caminos". Estos son los "treinta y dos caminos de sabiduría" discutidos en el Sepher Yetzirah. La antigüedad de este diagrama es desconocido. Hay suficiente información en el Sepher ha Zohar del siglo XIII para construir este diagrama, y la doctrina de las sephiroth ha sido atribuida a Isaac el Ciego en el siglo XII, pero no tenemos conocimiento seguro de su origen.
    El origen de la palabra "sephira" no está claro – casi seguramente es derivado de la palabra hebrea para "número" (SPhR), pero ha sido atribuido a la palabra griega para esfera y también a la palabra hebrea para zafiro (SPhIR). Con una actitud característica para descubrir significados ocultos en todos lados, los Kabbalistas encuentran las tres derivaciones útiles, así que ustedes escojan.
    En el lenguaje de los escritores Kabbalísticos antiguos las sephiroth representan diez emanaciones prístinas de Dios, diez "foci" mediante los cuales la energía de una deidad oculta, absoluta y desconocida (En Soph) es propagada por la creación, como luz blanca pasando por un prisma. Las sephiroth pueden ser interpretadas como aspectos de Dios, como estados de conciencia, o como nodos similares a las Chakras en la anatomía oculta de un ser humano. Los 22 caminos interconectando las sephiroth también tienen un rico conjunto de asociaciones.
    Desde un punto de vista histórico, las doctrinas de la emanación sephiróthica y el Árbol de la Vida son sólo parte de un extenso cuerpo de especulación Kabbalística sobre la naturaleza de la divinidad y nuestra parte en la creación. Concentrarse en el Árbol es ignorar un conjunto igualmente rico de especulación sobre Adam Kadmon, el ser humano divino o arquetipo. Hay muchos, muchos aspectos de la Kabbalah que no he explorado en estas notas, y concentrarse exclusivamente en una pequeña parte de la Kabbalah puede parecer falto de precisión para el académico, pero para un Kabbalista practicante la vida es corta, la Kabbalah está allí para ser usada, y entonces he escogido concentrarme en una parte de la Kabbalah que ha sobrevivido hasta el día presente. El Árbol de la Vida continúa siendo usado en el Siglo Veinte porque ha probado ser un símbolo útil y productivo para prácticas de naturaleza mágica, mística y religiosa. La Kabbalah moderna en la Tradición Occidental Esotérica está enormemente involucrada con la comprensión y aplicación práctica del Árbol de la Vida.
    El siguiente Capítulo continuará desarrollando una comprensión amplia de lo que el Árbol de la Vida representa, antes de ir a examinar la naturaleza de cada sephira en detalle.

Figura 8: El Árbol de la Vida

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