Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web


Copyright © Colin Low 2001. Todos los derechos reservados.
Licencia para Copiar
Esta publicación es para uso personal solamente. Copias en papel pueden ser hechas para uso personal. Con la anterior excepción, ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida o transmitida de ninguna forma o medio, electrónico o mecánico, incluyendo el fotocopiado, sin permiso escrito del autor. Los examinadores pueden citar pasajes breves.

5

Las Sephiroth


    Este capítulo provee una mirada detallada a cada una de las diez sephiroth y junta material de capítulos anteriores.

Daat y el Abismo

    “Cuando miras dentro del abismo, el abismo también mira dentro tuyo.”

Nietzche

    “La nada yace enrollada en el corazón del ser – como un gusano.”

Sartre

    En la Kabbalah moderna hay una noción bien desarrollada de un Abismo, entre las tres sephiroth supernales de Keter, Chokhmah y Binah, y las siete sephiroth inferiores. Cuando uno examina el progreso del Relámpago bajando por el Árbol de la Vida, entonces uno se encuentra que sigue la estructura de los caminos conectando las sephiroth excepto cuando hace el salto de Binah a Chesed, reforzando la idea de una "brecha" o "sima" que debe ser cruzado. Hay una insinuación de que hay un aspecto de la deidad que es remoto de la experiencia humana normal, y esta inaccesibilidad está enfatizada con una división oscura.
    La noción de un Abismo es extremadamente antigua y ha encontrado dentro de la Kabbalah en varias formas distintas, algunas de las cuales intentaré desentrañar, y con el curso del tiempo se han mezclado juntas en la noción del "Gran Abismo". El Gran Abismo es una de esas cosas tan necesarias que como Dios, si no existiese ya, tendría que haber sido inventada. Como cualquier límite o frontera tienta a la gente a cruzarla, y ejerce un fascinación perenne.
    Una de las intimaciones más antiguas del Abismo viene de la Biblia:
    “La tierra era algo informe y vacío; y las tinieblas cubrían el abismo.”
    Los Kabbalistas adoptaron la vista de que hubo un tiempo antes de la creación caracterizado por Tohu y Bohu, llamados Caos y Vacío [16]; el punto significante es que incluso antes de la creación tenemos algo que tiene las cualidades de un Abismo. Es difícil pintar un cuadro sin un lienzo; es difícil hacer brillar una luz sin oscuridad, y es completamente inconveniente y difícil crear un universo sin un fondo abismal de algún tipo.
    Otra idea mencionada varias veces en el Zohar [28] es que hubo varios intentos fallidos de creación antes del presente. Estos intentos fallaron porque la misericordia y el juicio (es decir, fuerza y forma) no estaban balanceados. Los productos resultantes de estos intentos fallidos se acumularon en el Abismo. Ya que los fragmentos o caparazones (Klippot) de los mundos destrozados fueron los resultados de rigor, severidad o juicio desbalanceados fueron considerados malignos, y el Abismo se convirtió en un depósito de espíritus malignos no distintos del foso del Infierno en el que los ángeles rebeldes eran expulsados. Uno también recuerda a los Titanes rebeldes en la mitología griega, quienes fueron enterrados tan lejos bajo la Tierra como la Tierra está debajo del cielo.
    Una historia que contribuyó a la noción del Abismo fue la leyenda de la Caída. De acuerdo a la interpretación Kabbalística del mito bíblico, en la conclusión del acto de la Creación había un estado puro denotado por el Edén, donde el Adán-y-Eva-juntos existía en un estado de perfección divina. Hay varias interpretaciones esotéricas sobre lo que representa la Caída, pero todas concuerdan en que luego de la Caída el Edén se volvió inaccesible, y Adán y Eva fueron separados y tomaron cuerpos de carne aquí en el mundo material.
    La Caída es una historia de separación de un estado ideal, de separación de un mundo de cercanía-a-Dios, y es natural pensar en esto como un exilio a la oscuridad. Un mito similar de separación de Dios y exilio en un mundo de materia (y por extensión, limitación, finitud, dolor, sufrimiento, muerte – manifestaciones de los rigores o males inherentes en Dios) precede a la Kabbalah y puede ser encontrado en la leyenda gnóstica de Sophía, la sabiduría divina exiliada en la materia. Esta idea de separación o exilio de la divinidad refleja muy cercanamente la manera en la que el Abismo divide a las sephiroth representando a un ser humano (Yesod a Chesed) de las sephiroth representando a Dios (Binah, Chokhmah y Keter).
    Isaac Luria (1534-1572) introdujo un nuevo elemento a la noción del Abismo con su nuevo desarrollo de la idea de tzimtzum o contracción. Luria se preguntó cómo era posible para el En Soph, el Dios oculto, crear algo desde la nada si no había ninguna nada para comenzar. Si el En Soph (sin-fin, el infinito) está en todas partes, entonces ¿cómo podemos ser distintos del En Soph? Luria explicó que la creación fue solo posible porque una contracción en el En Soph creó un vacío donde Dios no estaba, que el En Soph eligió limitarse a sí mismo por un repliegue, y esto mostró que el principio de limitación-propia era un precursor necesario de la creación. No sólo explicó esto por qué la Creación está separada del Dios oculto, sino que enfatizó que el principio de limitación era inherente en la creación desde el comienzo.
    Limitación y finitud, la separación de una cosa de otra, lo que los primeros Kabbalistas llamaban severidad o "juicio estricto" de Dios era una cualidad enigmática para introducir en la Creación, dado que es la fuente del sufrimiento y el mal en un sentido abstracto e impersonal. El concepto de tsimtsum de Luria sugería que no había la posibilidad de creación sin limitación, de que la raíz del mal yace en la naturaleza del acto creativo.
    Luria elaboró sobre el mito Zohárico de mundos anteriores con una descripción de shevira la "ruptura de los recipientes". Cuando el rayo de luz creativa salió del En Soph y entró en el espacio creado por el tzimtzum, encendió las tres sephiroth supernales y ellas pudieron contener la fuerza de la luz; sin embargo, las siete sephiroth inferiores fueron destrozadas por la fuerza, y los caparazones (recordando que las sephiroth son generalmente retratadas como vestiduras o recipientes, forma encerrando a la fuerza) cayeron al abismo. La mayoría de la luz pudo regresar a su fuente, pero alguna cayó con los caparazones al abismo, donde quedó hasta hoy, atrapada en el reino de los Klippot.
    Pongan juntas varias ideas del Gran Abismo y uno termina con algo como una arena vasta, inicialmente vacía, como un anfiteatro romano, donde el drama de la Creación fue representado. El misterioso En Soph jugó un papel breve como director desde la caja imperial, solo para retirarse detrás de un velo a la conclusión del espectáculo, dejando detrás un gran cable de poder serpenteando desde la región desconocida más allá de la arena, y enchufada a una fuente en la parte trasera de la sephira Keter. Las luces de las sephiroth brillan e iluminan el centro de esta vasta arena. En la periferia de la arena, lejos de las luces de la manifestación, hay una profunda oscuridad donde todo el producto exiliado y el polvo de la creación fue depositado por ángeles fatigados y dejados a que se pudran. Una vida extraña vive allí.
    La situación fue más o menos como descrita arriba cuando en 1909 Aleister Crowley decidió "cruzar el Abismo" y agregó a la mitología del Abismo la siguiente descripción [7]:
    “El nombre del Morador en el Abismo es Choronzon, pero no es realmente un individuo. El Abismo está vacío de ser; está lleno de todas las formas posibles, cada una igualmente vacía, cada una entonces mal en el único verdadero sentido de la palabra – eso es, carente de significado, pero maligno, en cuanto a que ruega por convertirse en real. Estas formas garabatean sin sentido en montones azarosos como demonios de polvo y cada conjunto de cambios asegura ser un individuo y grita ‘¡Yo soy yo!’ a pesar de estar consciente todo el tiempo de que sus elementos no tienen unión verdadera; de modo que la perturbación más pequeña disipa la ilusión igual que un jinete encontrando un demonio de polvo, lo lleva en lluvias de arena a la tierra.”
    Me quedé atontado cuando leía esto por la similitud entre la descripción de Crowley de arriba y la sección de Hod y Netzach en la que describí el caos de una personalidad bajo el control de las "huestes" o "ejércitos" de esas dos sephiroth, donde una hueste de formas de comportamiento compiten por el derecho de ser "yo". Crowley continua:
    “Tan pronto como destruí mi personalidad, tan pronto como expulsé mi ego, el universo que era realmente una fuerza atemorizante y fatal, cargada con cada forma de temor, lo era solo en relación a la idea ‘Yo’; mientras ‘yo soy yo’ todo lo demás debe parecer hostil. Ahora que no había más ‘yo’ para sufrir, todas estas ideas que habían infringido sufrimiento se volvieron inocentes. Pude alabar la perfección de cada parte; pude adorar y maravillarme en el todo.”
    Crowley parece igualar el cruce del Abismo con una pérdida del ego, un componente de muchas experiencias místicas. Él sugiere que el Abismo es un lugar donde la conciencia es encapsulada y separada del resto de la vida, el punto en el cual la dualidad de "yo y no-yo" ocurre.
    Si la palabra "cruzar" es significativa cuando se describen cambios en el conocimiento o la conciencia, si el místico encuentra un Abismo o muchos, y si la interpretación de Crowley es buena y significativa, son todas preguntas que no deberían tomarse por seguras. Hay interpretaciones del Árbol donde hay varios "Abismos" (ver Capítulo 7), y en esta representación es posible definir un abismo como un "cambio discontinuo en la conciencia".
    Otra Kabbalista del siglo XX que agregó a la siempre-en-expansión noción del Abismo fue Dion Fortune, en su trabajo teosófico La Doctrina Cósmica [13]. La forma de este trabajo parece estar inspirada por La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky, y ciertamente cumple con la declaración de Fortune de que fue "diseñado para entrenar la mente, no para informarla".
    Fortune describe tres procesos saliendo desde el Inmanifiesto (esto es, En Soph). El Anillo Cosmos es un proceso anabólico subyaciendo la creación de las formas de mayor y mayor complejidad. El anillo Caos es un proceso catabólico subyaciendo la destrucción y el reciclado de la forma. El Anillo-No-Paso es un límite donde el catabolismo se convierte otra vez en anabolismo. Ella visualizó esto como tres grandes anillos de movimiento en el Inmanifiesto, con el movimiento asociado al Anillo Cosmos espiralizándose hacia el centro, el movimiento del Anillo Caos desenvolviéndose hacia la periferia, y la zona muerta del Anillo-No-Paso definiendo el límite exterior del Anillo Caos. El punto en el cual el Anillo Caos es limitado por el Anillo-No-Paso es el punto donde todo es reducido a sus componentes más simples, un abismo de no-ser, un montón de abono cósmico donde la forma es digerida bajo el dominio del Ángel de la Muerte, y convertido en algo fértil donde nuevo crecimiento puede tomar lugar.
    La similitud entre la descripción de Fortune del Anillo Caos y lo que en programación es llamado un "contador de referencias recolector de basura" es interesante, dado que ella estaba escribiendo esto en los 30's. Muchos lenguajes de programación permiten que estructuras de programación nuevas sean creadas dinámicamente, así permitiendo la creación de estructuras más y más complejas (formas). Al mismo tiempo hay un mecanismo para reclamar recursos no usados, para que el sistema no se quede sin memoria o espacio en disco, y el esquema normal es que si una estructura no está referenciada por ninguna otra estructura, reciclarla. En el lenguaje de Fortune, si quieres destruir algo, tú
“haces un vacío a su alrededor. Previenes que la oposición lo toque. Entonces, estando sin oposición, es libre de seguir las leyes de su propia naturaleza, que es unirse al movimiento del Anillo Caos.”
    Hay una intuición aquí de que las cosas que no están "conectadas" (en un sentido metafísico) al resto del universo son reclamadas uniéndose a la circulación del Anillo Caos y son recicladas de nuevo hacia el Inmanifiesto. Este es el abismo de no-ser, el colapso de nuestros Árboles individuales de vuelta hacia Keter y la extinción de Keter en el vacío desconocible del En Soph.
    Un ejemplo final de un abismo es uno que difiere de lo ejemplos previos en que trae al frente la relación entre nosotros, lo creado, y el Inmanifiesto, el En Soph en sí mismo. Los escritores Kabbalísticos están de acuerdo en que el Inmanifiesto no es nada; por el contrario, es la fuente oculta del ser, pero como es "ser no manifiesto" combina las palabras "no" y "ser" en una conjunción que puede ser aprehendida como un tipo de abismo. Scholem [39] habla de esta "nada" como sigue:
    “El comienzo primario o torcedura en la que el Dios introspectivo es externalizado y la luz que brilla hacia adentro es hecha visible, esta revolución de perspectiva, transforma el En Soph, la plenitud inexpresable, en nada. Es de esta "nada" mística de donde todos los demás estados del enrollamiento gradual de Dios en las Sefiroth emanan, y lo que los Kabbalistas llaman la más alta Sefira o la "corona suprema" de la Divinidad. Para usar otra metáfora, es el abismo que se hace visible en las brechas de la existencia. Algunos Kabbalistas han desarrollado esta idea, por ejemplo el Rabino Joseph ben Snalom de Barcelona (1300), mantenía que en cada transformación de la realidad, en cada cambio de la forma, o cada vez que el estado de una cosa es alterado, el abismo de nada es cruzado, y por un evanescente momento místico se hace visible.”

    Debería estar claro de los ejemplos previos que el Abismo es una metáfora para un número de intuiciones o experiencias. Es útil hacer las siguientes distinciones:
  • el Abismo de nada
  • el Abismo de separación (de Dios)
  • el Abismo de conocimiento (Daat)
  • el Abismo de no-ser (o no-volverse)
        La percepción de que el ser y la nada van mano a mano es algo que Sartre estudió en gran profundidad [38], y sus observaciones sobre la naturaleza de la conciencia y su relación a la negación o a la nada están entre las más perceptivas que he encontrado. Sus argumentos son largos y complejos, y no deseo resumirlos aquí más que decir que él veía la nada como la consecuencia necesaria de un ser que él llamaba "ser-en-sí-mismo", el tipo de ser que experimentamos como seres humanos conscientes de sí mismos.
        El Abismo de separación puede ser experimentado como una separación de lo divino, pero también puede ser experimentado de manera bastante aguda en las relaciones de uno mismo con los demás y con el mundo físico en sí mismo. Mucho de lo que percibimos sobre el mundo y otra gente es una ilusión creada por la maquinaria de la percepción. Saca el truco, Yesod se convierte en Daat, y un abismo bostezante se abre donde uno es menos consciente de lo que uno conoce que de lo que uno no conoce, y es posible mirar a un amigo íntimo y ver algo completamente extraño, remoto y desconocido que la superficie de Plutón. Esta experiencia está íntimamente relacionada al Abismo de conocimiento, que es discutido en más detalle en la discusión de Daat de más abajo.
        El Abismo de no-ser es la percepción directa de que a cualquier momento es posible no-ser. Esta percepción va más allá de la contemplación o conciencia de la muerte física; es la aprehensión de lo que Dion Fortune llama el "Anillo Caos", de que el no-ser es más un estado que un proceso, de que a cada instante hay un impulso, una atracción magnética hacia la aniquilación total de uno mismo en todo nivel posible. Lo más que uno se acerca a las raíces del ser, lo más que uno se acerca a las raíces del no-ser. La aniquilación final de la dualidad del ser y la nada lo lleva a uno de vuelta al misterio del En Soph.

        Daat significa "Conocimiento". En la Kabbalah antigua Daat era un símbolo de la unión de la Sabiduría (Chokhmah) y la Comprensión (Binah). El libro de los Proverbios es una mina rica de material en la naturaleza de estas tres cualidades, material que forma la base para muchas ideas en el Zohar y otros textos Kabbalísticos. Por ejemplo, Proverbios 3.13:
        “¡Feliz el hombre que encontró la sabiduría y el que obtiene la inteligencia*... Es un árbol de vida para los que se aferran a ella y los que la retienen son felices. Por la sabiduría, el Señor fundó la tierra, por la inteligencia, afianzó los cielos. Por su ciencia* brotaron los océanos y las nubes destilan el rocío.”
        Y Proverbios 24.3:
        “Con la sabiduría se construye una casa y con la inteligencia se mantiene firme; con la ciencia se llenan las despensas de todos los bienes preciosos y agradables.”
        En el Bahir [23] y el Zohar [29], Daat representa la unión simbólica de la sabiduría y la comprensión, y es su producto o hijo. El Microprosopus, generalmente simbolizado por Tipheret, es también el hijo simbólico de Chokhmah y Binah, y aquí hay lugar para la confusión. Sin embargo, de acuerdo al Zohar, Daat tiene una localización específica en el Microprosopus, como es en una de las tres cámaras del cerebro, desde donde media entre lo superior (Chokhmah y Binah) y lo inferior (las seis sephiroth o "cámaras" del Microprosopus – ver la referencia a Proverbios 24.3 más arriba).
        Muchas veces me confundí sobre la diferencia entre sabiduría, comprensión y conocimiento, y no estaba claro para mí por qué el conocimiento es el producto natural de la sabiduría y la comprensión. Cuando leí los Proverbios fue cuando me di cuenta que sabiduría estaba siendo en el sentido de algo externo, algo que es recibido de alguien más.
        De chico nos decían "haz esto" o "no hagas eso", y generalmente no podíamos cuestionar la sabiduría del consejo porque carecíamos de la comprensión. Una vez tuve una pelea furiosa con mi padre sobre construir un motor de cohete de combustible líquido en nuestra casa, usando petróleo peróxido de hidrógeno como propulsor. En retrospectiva sí parece como un plan bastante bien concebido para incendiar una casa. Mi padre se opuso fuertemente a dejarme hacerlo. Yo no podía entender el problema – iba a ser cuidadoso.
        Yo ahora conozco, porque comprendo la estupidez de lo que estaba intentando hacer, la sabiduría de su negación. Su consejo fue sabio: él comprendía la naturaleza del riesgo más de lo que yo lo hacía. Yo no comprendía el riesgo, entonces ahora parece como buen sentido común lo que antes parecía como una obstrucción no-comprometedora. Yo no conocía lo que estaba haciendo porque no comprendía el riesgo, y así la sabiduría de mis padres cayeron en oídos sordos. La sabiduría recibida no puede ser integrada a uno mismo a menos que este la capacidad para comprenderlo, y habiendo comprendido, se convierte en conocimiento real que puede ser pasado nuevamente como sabiduría a alguien más.
        Para los Kabbalistas antiguos la sabiduría última era externa. Era la sabiduría de Dios el Padre como estaba expresada en la Torah, e intentando comprender la sabiduría (y esto es lo que la Kabbalah era) podían llegar al único conocimiento que realmente vale la pena tener. La historia de mi discusión con mi padre es como la persona que se esfuerza para llegar a términos con la sabiduría de un Libro Sagrado, que rechaza sus mandamientos porque carece de una comprensión más ancha de la vida y el propósito de la creación, y en consecuencia es incapaz de conocer a Dios. Quizás es por eso que Daat no es una sephira: la separación de la sabiduría y la comprensión resulta en una ausencia del conocimiento de Dios.
        Una de las partes inatribuíbles de la Kabbalah que me enseñaron era que Daat era el agujero dejado cuando Malkhut cayó del Jardín del Edén. Si examinan la derivación del Árbol de la Vida en el Capítulo 2 cercanamente verán que he basado algo de ella en esta observación. El desarrollo de la noción de Daat como un "agujero" parece haber sido originada este siglo. Gareth Knight, por ejemplo [25], provee un conjunto completo de correspondencias para Daat, muchas de las cuales personalmente no me gustan, pero al menos una es apropiada: él da la imagen mágica de Daat como Jano, dios de los pasajes. Kenneth Grant [15], con su florida imaginación, ve a Daat como un pasaje hacia "espacios exteriores más allá, o detrás, el Árbol en sí mismo" dominado por fuerzas Klippóticas.
        Hay una correspondencia profunda entre sephiroth en la cara inferior del Árbol y sephiroth en la cara superior – esta idea es desarrollada después en el capítulo sobre los Cuatro Mundos. Si examinan las simetrías del Árbol, verán por qué Malkhut, Tipheret y Keter están vinculadas, por qué Hod y Binah están vinculadas, por qué Chokhmah y Netzach están vinculadas, y más importante para los propósitos de esta discusión, que hay una correspondencia entre Yesod y Daat.
        Estas no son simplemente simetrías geométricas. Expresan algunas relaciones importantes que son experimentalmente verificables, y en términos de qué tiene más sentido en la Kabbalah y qué no, estas relaciones son importantes. Daat y Yesod, a distintos niveles, son como dos lados de la misma moneda. Mezclen la maquinaria de la percepción como dije más arriba, y Yesod puede volverse Daat.
        La siguiente cita está tomada de un artículo antropológico de buena fe [27], intentando explicar algunas de las características del arte de las cavernas:
        “Moviéndose a un estado de trance aún más profundo está generalmente acompañado de acuerdo a informes de los laboratorios, por una experiencia de un vórtex o túnel rotatorio que parece rodear al sujeto. El mundo externo es progresivamente excluido y el mundo interno crece más florido. Imágenes icónicas pueden aparecer en las paredes del vórtex, generalmente impuestas en un cuadriculado, como pantallas de televisión. Frecuentemente hay una mezcla de formas icónicas y geométricas. Shamanes experimentados pueden rápidamente entrar en un trance profundo, donde manipulan las imágenes de acuerdo a las necesidades de la situación. Su experiencia de eso, sin embargo, es de un mundo al que vinieron brevemente a habitar; no un mundo de su propia creación, sino un mundo espíritu que están privilegiados para visitar.”
        Esto no vendrá como ninguna sorpresa para cualquiera que haya leído "El Camino del Shamán" de Michael Herner [18]. Allí en la página 103 (ilustración 8) hay un retrato del túnel vórtex, completo con prismas. Cuando se la mostré a mi esposa, la reacción fue la misma. El túnel-vórtex parece ser un ingrediente importante de experiencia mágica y mística, y aparece en un contexto muy preciso. En la Kabbalah el túnel shamánico sería atribuido al 32do camino conectando Malkhut a Yesod; este camino conecta el mundo real con el sub-mundo de la imaginación y el inconsciente, y es comúnmente simbolizado por un túnel. Sin embargo, usando la simetría del Árbol, este camino también corresponde al camino conectando Tipheret a través del Abismo, por Daat, a Keter. El túnel/vórtex a este nivel ya no es más subjetivo, porque este nivel del Árbol corresponde a la realidad noumenal subyaciendo el mundo fenomenal, y vincula la conciencia propia a algo mayor. Igual que como Yesod representa la maquinaria de percepción sensorial, también Daat puede darse vuelta para volverse el Yesod de otro nivel de percepción, no percepción sensorial, sino algo completamente diferente que parece operar fuera de la "puerta trasera" de la mente; esto es conocimiento objetivo, lo que es a veces llamado gnosis.
        Para concluir esta sección me gustaría entregarme a alguna especulación como por qué hay una cuasi-sephira llamada Conocimiento localizada por convención en el Abismo. ¿Por qué?
        Como programador estoy continuamente consciente de la brecha entre ideas abstractas, como el número dos y sus representaciones físicas en el mundo. Aquí hay un par de maneras diferentes de representar la misma idea abstracta:

        2, II, .., dos, deux, oo, blurg

        El número dos puede ser representado de infinitas maneras. La última representación en la lista, "blurg", es una manera de escribir "dos" en un nuevo idioma que acabo de inventar. Ahora que he dicho esto pueden usarlo en sus cálculos aritméticos. Por ejemplo, 1 + 1 = blurg.
        Sólo cuando comparten alguna comprensión de mi idioma pueden comenzar a adivinar que una marca particular en el mundo representa el número dos, y la situación es aún peor de lo que puede parecer. Un teorema básico de la teoría de la información dice que la manera óptima de expresar cualquier pieza de información es una donde los símbolos ocurren completamente al azar. Podría tomar este párrafo, pasarlo por un compresor óptimo de texto y la misma pieza de texto sería indistinguible de basura cualquiera. Sólo yo, conociendo el procedimiento de compresión, podría extraer el mensaje original del resultado.
        Sea lo que sea lo que llamamos información parece existir independientemente del mundo físico, y usa el mundo de marcas de tiza, dominios magnéticos, o cualquier cosa como un jinete usa un caballo. Para mi la brecha entre la abstracción (el número 2) y su representación física (las variadas marcas que puedo hacer) es irreconciliable. Entre el mundo físico y el mundo de la mente hay un abismo.
        Yo no creo que me estoy dando a la "nueva física" o cualquier cosa vagamente sospechosa – esto es la comida y la bebida del programador promedio, quien pasa la mayor parte de su tiempo transformando abstracciones de un conjunto de símbolos a otro.
        Permitámonos tomar una aproximación ligeramente diferente que nos lleva al mismo lugar desde la dirección opuesta. Hay una prueba matemática de que no existe un máximo número primo. Yo conozco esa prueba. Ninguna disección de mi cerebro revelará nunca la prueba a alguien que no la conozca.
        Estoy preparado a apostar una gran cantidad de alcohol a que es teóricamente imposible encontrar esta información en mi cabeza; la prueba de que no hay un máximo número primo nunca será extraída incluso si suponemos a un neurólogo capaz de mapear cada átomo en mi cerebro. La evolución tiende hacia lo óptimo, y creo que la prueba de este teorema se codificará óptimamente para parecer como cualquier basura. Quizás alguien descubrirá la piedra Roseta que le permita al neurólogo perfecto decodificar la información de mi cerebro, pero a mi no me parece posible, ni siquiera en principio. Las ideas en mi cabeza, como el número 2, existen independientemente de las marcas químicas usadas para representarlas, y mientras que yo puedo decirles cuáles son, no las encontrarán en su microscopio.
        Hay un abismo aquí. Es un abismo de conocimiento. Hay una brecha entre el mundo donde hacemos marcas físicas arbitrarias para representar nociones abstractas, y las nociones abstractas en sí mismas. No puedes conocer los contenidos de mi mente sondeándola con instrumentos físicos.
        En la Kabbalah este abismo particular es el llamado abismo de Assiah; es el primero de una serie de abismos. El próximo abismo es el abismo de Yetzirah. Hay más abismos, y esto debería estar más claro cuando discuta sobre los Cuatro Mundos y el Árbol Extendido. El Abismo y Daat van juntos porque el Abismo pone un límite a lo que puede ser conocido debajo del abismo; el abismo es un abismo de conocimiento, y Daat es el hueco en el que caemos cuando intentamos sondear más allá. ¿Puede la naturaleza de Dios ser expresada en términos de cualquier cosa humana? No. Dios es tan humano como una cucaracha, tan humano como un montón de rocas, tan humano como una estrella, tan humano como el espacio vacío. Entonces, ¿cómo puedes conocer cualquier cosa sobre Dios? Tienes tantas probabilidades de encontrar a Dios usando el aparato de la razón como el neurólogo las tiene de encontrar mi mente con un escalpelo.
        Sólo cuando Daat se da vuelta para convertirse en el Yesod de otro mundo puedes conocer cualquier cosa sobre él, pero desafortunadamente las palabras ardientes de los ángeles son como el oro de los duendes: para cuando lo has llevado a casa para mostrarlo a tus amigos, no tienes nada más que una bolsa de hojas secas.

    * Inteligencia es otra traducción del título de Binah, y ciencia es otra del título de Daat – N. del T. (Volver)

    Ir al Capítulo Anterior
    (Las Sephiroth - Gevurah y Chesed)
    Volver a la Sección de
    “Notas Sobre la Kabbalah”
    Ir al Capítulo Siguiente
    (Las Sephiroth - Binah, Chokhmah y Keter)