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Copyright © Colin Low 2001. Todos los derechos reservados.
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Las Sephiroth


    Este capítulo provee una mirada detallada a cada una de las diez sephiroth y junta material de capítulos anteriores.

Hod & Netzach

    “Los objetos contienen la posibilidad de todas las situaciones. La posibilidad de ocurrir en situaciones es la forma de un objeto. La forma es la posibilidad de estructura.”

Wittgenstein

    “Ya que el sentimiento está primero, quien presta alguna atención a la sintaxis de las cosas nunca te besará completamente.”

E. E. Cummings

    El título de la sephira Hod es a veces traducido como Esplendor y a veces como Gloria. El título de la sephira Netzach es usualmente traducido como Victoria, a veces como Tolerancia, y ocasionalmente como Eternidad. A pesar de que han habido muchos intentos de explicar los títulos de este par de sephiroth, no soy consciente de una explicación convincente.
    Las dos sephiroth corresponden a las piernas, y como las piernas, son normalmente tomadas como un par y no individualmente. Se complementan entre sí, pero no son más opuestos que fuerza y forma lo son. Este par de sephiroth proveen el primer ejemplo de la polaridad de forma y fuerza encontrada cuando se asciende por el relámpago desde la sephira Malkhut. Forma y fuerza son completamente mezclados juntos al nivel de Hod y Netzach: el aspecto de fuerza representado por Netzach es diferenciado (un ejemplo de forma) en una multitud de fuerzas, y el aspecto de forma representado por Hod actúa dinámicamente (un ejemplo de fuerza) sintetizando nuevas formas y estructuras. Ambas sephiroth representan la pluralidad de conciencia a este nivel, y en textos más antiguos se les llama "ejércitos" o "huestes". Para entender por qué se les llama de esta manera es necesario mirar a un aspecto arcaico del simbolismo Kabbalístico mediante el cuál el Árbol de la Vida es una representación del reinado.
    Uno de los títulos de Tipheret es Melekh, o rey. Este rey es el hijo de Chokhmah (Abba, el padre) y Binah (Aima, la Madre) y entonces un hijo de Dios que lleva la corona de Keter. El reino es la sephira Malkhut, al mismo tiempo reina (Malkah) y esposa (Kallah). En su mano derecha el rey esgrime la espada de la justicia (correspondiente a Gevurah), y en su izquierda el cetro de la autoridad (correspondiente a Chesed), y rige sobre los ejércitos o huestes (Tzabaot) que son Hod y Netzach.
    El uso del reinado como una metáfora para dar a entender lo que las sephiroth significan oscurecen tanto como revela, pero es una pieza de simbolismo Kabbalístico ineludible, y la atribución de Hod y Netzach a los "ejércitos" sí captura algo útil sobre la naturaleza de la conciencia a este nivel: la conciencia está fragmentada en innumerables facciones en guerra, y cuando no hay un rey recto rigiendo sobre el reino del alma (una situación común), entonces los ejércitos eligen una sucesión de líderes de las filas, quienes llevan una corona torcida y ocupan el trono por el tiempo que tome encontrar otro reclamante. Tendré más que decir sobre esto.
    Una interpretación psicológica de Hod es que corresponde a la habilidad de abstraer, de conceptualizar, de razonar, de comunicar, y este nivel de conciencia surge del hecho de que para sobrevivir hemos desarrollado un sistema nervioso capaz de construir representaciones internas del mundo.
    Puedo conducir por Londres en un carro porque poseo una representación interna del sistema de calles de Londres. Puedo diagnosticar fallas en el mismo carro porque tengo una representación interna de sus sistemas mecánicos y eléctricos y de cómo podrían fallar. Puedo tipear este documentos sin mirar al teclado porque sé donde están posicionadas las teclas, y su habilidad para leer lo que yo he escrito presupone un conocimiento compartido sobre el significado de las palabras y de lo que representan.
    Nuestros sistemas nerviosos poseen una habilidad absolutamente básica de crear representaciones internas desde la información que percibimos por nuestros sentidos. También es una característica absolutamente básica del mundo que es mayor que mi sistema nervioso. Posiblemente yo no pueda crear representaciones internas exactas del mundo, y uno de los significados del verbo "abstraer" es "remover lentamente". Esto es lo que el sistema nervioso hace: lentamente remueve la mayoría de lo que está pasando en el mundo para crear una representación abreviada y abstracta de la realidad con todas las pequeñas partes importantes (importantes para mí) subrayadas con fibrón resaltador. Este es el mundo en el que "yo" vivo: no el mundo "real", sino en una representación interna sintetizada por mi sistema nervioso.
    Ha habido un montón de filosofía sobre esto, y es difícil pensar en como nuestros sistemas nerviosos pueden estar distorsionando o incluso manufacturando la realidad sin un sentimiento de intranquilidad. Estoy personalmente reasegurado por la observación diaria de que muchos adultos pueden conducir un carro en una carretera congestionada a ochenta millas por hora* en seguridad razonable. Esto sugiere que mientras nuestra representación sintética del mundo no es exacta, no está nada mal.
    La abstracción no termina al punto de construir representaciones internas del mundo externo. Mi sistema nervioso está algo satisfecho de tratar mi representación interna del mundo como todavía otro dominio sobre el que puede llevar a cabo más abstracción, y el subsecuente nuevo mundo de abstracciones como otro dominio, y así indefinidamente, dando a surgir a la principal definición de "abstracción": "separar por operación de la mente, formando un concepto general de la consideración de instancias particulares". Como un ejemplo, supongan que alguien me pide que observe la pantalla de una computadora y que describa lo que vea. No tengo idea de qué esperar.
    “Hmmm... un montón de puntos moviéndose al azar... puntos de diferentes colores... rojo, azul, verde. Ah, parece que los puntos se están agrupando... están formando círculos... todos los puntos de cada color particular están formando círculos, muchos pequeños círculos. Ahora los círculos se están juntando para formar un número... es el 3. Ahora se están separando y están formando otro número... es 15... ahora 12... 9... 14. Se fueron........... eso fue todo.. 3, 15, 12, 9, 14. ¿Es algún tipo de prueba? ¿Debo adivinar el próximo número en la serie? ¿Qué se supone que significan los números? ¿Cuál fue el punto de eso? Hmmm.. los números podrían corresponder a letras del alfabeto... a ver. C..O..L..I..N. ¡Es mi nombre!”
    Los puntos en la pantalla son reales – son puntos de luz discretos, reales y mensurables. Podría verificar la presencia de puntos del luz usando un fotómetro. Los colores son sintetizados en la retina del ojo; diferentes elementos en mi ojo responden a diferentes frecuencias en la luz y dan a surgir una experiencia interna que llamamos "rojo", "azul", y "verde". Los colores no existen en la luz: existen en mi percepción de la luz, creada por el ojo en sí mismo. Los círculos no existen: dada la naturaleza de la salida de información de la computadora en la pantalla, sólo hay píxeles individuales, y es mi sistema nervioso el que construye círculos. Los números tampoco existen: es sólo por mi crianza particular (la que comparto con la persona que escribió el programa de computadora) que soy capaz de distinguir patrones correspondientes a números abstractos en patrones de círculos, por ejemplo.
'2' en patron de círculos
    Y una vez que comienzo a razonar sobre el significado de una secuencia de números he dejado muy lejos el mundo real: no sólo es "número" una abstracción compleja, sino que cuando hago una pregunta por el "significado" de "una secuencia de números" estoy trabajando con una aún más "abstracta abstracción". Mi habilidad de felizmente malabarear con letras y números y decidir que hay una identidad entre la secuencia abstracta de números "3, 15, 12, 9, 14" y la cadena de caracteres "COLIN" es una de esas cosas comunes que cualquier persona puede hacer. Eso ilustra qué tan fácil es volverse totalmente separado del mundo externo y funcionar dentro de un mundo interno de abstracciones que han sido separadas de cualquier cosa en el mundo durante tanto tiempo que son tomadas como reales sin pensarlo dos veces.
    En paralelo con nuestra habilidad de estructurar la percepción en un mundo interno de abstracciones poseemos la habilidad de comunicar hechos sobre este mundo interno. Cuando digo "La taza está sobre la mesa", otra persona es capaz de identificar en el mundo externo, de toda la información llegando a sus sentidos, algo correspondiente a la abstracción "mesa", algo correspondiente a la abstracción "taza", y confirmar la relación de "sobre-idad".
    ¿Por qué son la "taza" y la "mesa" abstracciones? ¿No son reales? Son abstracciones porque la palabra "taza" (o mesa) no especifica únicamente a una taza particular en el mundo. Cuando uso la palabra yo estoy asumiendo que el oyente ya posee una representación interna de un objeto abstracto "taza" y que puede usar esa representación abstracta de una taza para identificar un objeto particular en el contexto en el que mi afirmación fue hecha.
    No somos normalmente conscientes de este proceso, y no necesitamos serlo cuando tratamos con simples proposiciones sobre objetos reales en el mundo real. Creo que sé lo que es una taza, y creo que ustedes también. Si no lo saben, entonces pídanle a alguien que les muestre algunas.
    La vida se vuelve mucho más complicada cuando tratamos con abstracciones complejas que son definidas puramente por convención con otra gente y no tienen un referente en el mundo real. Lo que es un "contrato", un "tratado", un "préstamo", "responsabilidad limitada", un "conjunto", una "función", "matrimonio", un "engaño", un "engravio", "justicia natural", una "sephira", una "religión", "pecado", "bien", "mal", y así sigue (y sigue).
    Llegamos a la convención sobre las definiciones de estas cosas usando el lenguaje. En algunos casos, por ejemplo, un objeto matemático, la cosa es completa e inequívocamente definida usando el lenguaje, mientras que en otros casos (por ejemplo: "bien", "pecado") no hay definiciones universalmente aceptadas. La vida es mucho más complicada por una muy difundida falta de conciencia de que estas abstracciones internas son internas. Es común encontrar gente proyectando abstracciones internas en el mundo como si fuera una parte intrínseca de la fábrica de la existencia, y tan objetivamente real como la taza particular y la mesa particular a las que me he referido antes. El matrimonio ya no es más un contrato entre un hombre y una mujer, es un estado hecho en el cielo. ¿Qué es el cielo? Dios sabe. ¿Y qué es Dios? Saquen a relucir definiciones y tengamos una discusión – esa es la manera en la que esas preguntas son contestadas.
    Un tercer elemento que va junto con la abstracción y el lenguaje para completar la esencia de la sephira Hod es la razón, y el producto formal de la razón, la lógica. La razón es la habilidad de articular y justificar nuestras creencias sobre el mundo usando una base de hechos generalmente aceptados y una técnica generalmente aceptada para combinar hechos para inferir conclusiones válidas.
    Si la razón es considerada como uno de los muchos procesos posibles para establecer lo que es verdad sobre el mundo en el que vivimos, para establecer qué modelos de la realidad son válidos y cuáles no, entonces ha sido fenomenalmente exitosa. En su apogeo estuvieron aquellos quienes vieron a la razón como la facultad más divina, la facultad en la humanidad más similar a Dios, y ése legado aún está con nosotros – las palabras "irrazonable" e "irracional" son generalmente utilizadas para atacar y denigrar a alguien que no articula (o no puede articular) lo que hace o porque lo hace.
    Por supuesto que no hay "razón" de porque deberíamos articular o justificar nada, incluso para nosotros mismos, pero la máquina de razonar dentro nuestro demanda una "explicación" para cada acción. Esta es una característica de la razón – es un modo obsesivo de conciencia. Otra característica de la razón es que opera sobre el principio "basura-dentro, basura-fuera": si la base de unas proposiciones dadas que una persona usa para razonar son basura, entonces también lo son las conclusiones – atestigüen que dos mil años de teología cristiana han logrado usar principios dialécticos heredados de Aristóteles.
    La sephira Hod en el Pilar de la Forma representa la síntesis activa de formas abstractas en la conciencia, y la abstracción, el lenguaje y la razón son ejemplos primarios. En contraste, la sephira Netzach en el Pilar de la Fuerza representa estados afectivos de conciencia que influencian como actuamos y reaccionamos: esto es variadamente designado como necesidades, deseos, impulsos, sentimientos, ánimos y emociones.
    Es difícil escribir sobre estados afectivos, ser claro en la distinción entre una necesidad y un deseo por un lado, o un sentimiento o un ánimo por el otro. Lo encuentro particularmente difícil porque la esencia de la tristeza es estar triste, la esencia de la excitación es el sentimiento de la excitación, la esencia del deseo es el doloroso, lujurioso, sobreabundante sentimiento del deseo, y ser demasiado preciso sobre la definición de los sentimientos está en la naturaleza de Hod, no Netzach.
    Estas cosas son incomunicables. Pueden ser producidas en una otra persona, pero no pueden ser comunicadas. Es posible ser cínico y abstracto y preciso sobre la sephira Hod porque una precisión abstracta y clínica captura ese aspecto de conciencia perfectamente, pero cuando se intenta comunicar algo sobre Netzach uno se siente tentado a tratar de comunicar los sentimientos en sí mismos, una tarea más apropiada para un poeta o un músico, un actor o un bailarín. Por favor acepten esta desafortunada limitación en lo que prosigue, una limitación no necesariamente presente cuando la Kabbalah es aprendida de primera mano de alguien.
    Netzach está en el Pilar de la Fuerza, pero al alcanzar Netzach el Relámpago ya ha pasado por Binah y Gevurah en el Pilar de la Forma, y así representa una fuerza condicionada y limitada por la forma; cuando hablamos sobre Netzach estamos hablando de las distintas maneras en que la fuerza puede ser moldeada y dirigida, como la pasta dentífrica que es presionada fuera del tubo. La pasta dentífrica de la que estamos hablando es algo que llamaré "fuerza de vida" o "energía de vida". Como regla, cuando tengo mucho de ella me siento bien y lleno de vitalidad, y cuando no tengo mucha me siento mal, cansado y vulnerable.
    Para continuar la de alguna manera fálica metáfora de la pasta dentífrica, la magnitud de la presión en el tubo corresponde a mi vitalidad; la dirección en la que la pasta dentífrica sale corresponde a una necesidad o un deseo; y la forma de la boquilla corresponde a un sentimiento. Los tres factores, presión, dirección y boquilla determinan como la pasta dentífrica sale; eso es, podríamos decir que hay tres factores dándole una forma a la pasta dentífrica (o energía de vida).
    Puede parecer desaliñado e innecesariamente metafísico implicar que todas las necesidades, deseos y sentimientos son meramente manifestaciones de algo más básico, alguna "fuerza incondicionada", pero la Kabbalah es primariamente una herramienta para explorar estados internos, y hay estados internos (ciertamente en mi experiencia) donde esta fuerza es experimentada directamente con mucha menos diferenciación, de aquí la necesidad de metáforas torpes involucrando pasta dentífrica.
    Los libros de texto sobre psicología definen una necesidad como un estado interno que resulta en comportamiento dirigido, y discuten necesidades como la sed, el hambre, el sexo, la estimulación, la búsqueda de proximidad, la curiosidad y más. Estas cosas son interesantes, pero para virtualmente todos, necesidades tan básicas e inherentes están en la naturaleza de "dadas" y no proveen mucha introspección individual en la pregunta "¿Por qué me comporto diferente a otra gente?", o "¿Debería cambiar mi comportamiento?", o, más interesante aún, "¿Hasta qué punto influencio (o puedo influenciar) mi comportamiento?". En adición a las necesidades inherentes es útil también mirar a las necesidades que han sido adquiridas (eso es, aprendidas) y por conveniencia las llamaré "deseos" porque la gente es usualmente consciente de "desear" algo específico.
    Para dar algunos ejemplos, una persona puede querer:     No sólo son estos "deseos" el tipo de cosa que mucha gente quiere, sino que estos "deseos" pueden ocurrir concurrentemente en la misma persona. Algunos deseos pueden haber estado cociéndose a fuego lento en una hornalla trasera por años, pero puede haber una cantidad asombrosa de cacerolas y sartenes esperando para un turno inmediato en el horno. La conciencia de la persona promedio corre alrededor de la cocina como un cocinero demente de comidas rápidas, agitando este plato, sirviendo aquel, colocando una olla en el horno por un par de minutos, solamente para sacarla y poner algo más, tirando comidas enteras a la basura sólo para vaciarla en ollas un par de minutos después. La opción de qué olla termina en el plato caliente depende enormemente del humor y accidentes.
    Alguna gente puede planear su vida como campañas militares pero muchos no. Mucha gente tiene muchos más deseos que horas en el día para realizarlos, y aquellos que son satisfechos en un día dado, son más un resultado del accidente que del diseño. Las carreras son dejadas de la (junto con el estatus y la seguridad) en un momento de infatuación sexual; el deseo de comer lucha contra el deseo de ser flaco; el escritor se retira al campo a escribir la gran novela y hace de todo menos escribir; el administrador intenta desesperadamente terminar un reporte urgente pero se encuentra a sí mismo soñando sobre un auto que vio en el estacionamiento; el estudiante abandona un ensayo importante en el impulso de salir con amigos.
    Un hilo de energía es azarosamente repetido por una lista arbitraria de necesidades y deseos para producir la complejidad mezclada de la persona normal. Cada actividad es rápidamente reemplazada por otra mientras la persona intenta reconciliar todos sus deseos e impulsos. Desafortunadamente, no hay ningún requerimiento de que los deseos deben ser internamente consistentes o complementarios; algunos deseos pueden estar en oposición directa, como el deseo de fumar y el deseo de dejar de fumar.
    Cada deseo puede ser tratado como un modo de conciencia distinto – puedo comer una comida de moda un día y disfrutarlo completamente, mientras que al día siguiente puedo mirar al espejo y jurar nunca volver a tocar una pizza. Es como si dos seres separados habitaran mi cuerpo, uno que ama las pizzas y uno que desea ser flaco, y cada uno hace planes independientemente del otro. Sólo el brillo mágico de la memoria continua sostiene la ilusión de que soy una sola persona.(1)
    Cuando veo mis propios deseos desapasionadamente puedo concluir que hay una hueste o ejército dentro mío, un tumulto de elementos artificiales con almas infundidas individualmente con suficiente de mi energía para llevar a un deseo particular a fructificar. Yo salgo adelante con el resultado semi-caótico de reglas populares usando el remedio tradicional: relaciones públicas.
    Pongo juntas publicaciones de prensa internas (varias racionalizaciones y justificaciones) para converncerme a mí mismo, y a otros si es necesario, que el desastre fue debido a circunstancias externas más allá de mi control (no tuve tiempo anoche), la culpa de otra gente (me hiciste enojar), o inevitable (no tuve opción, no había alternativa). En casos donde hasta mis relaciones públicas no funcionan, edifico un relicario a los dioses de la Culpa y hago pequeñas ofrendas de pena y arrepentimiento sobre los años.
    Esto es conciencia normal para la mayoría de la gente. Es un tipo de insanidad. Todos los días nuevos deseos son pateados en respuesta a la publicidad de los medios o presión de los colegas, y deseos viejos compiten con los otros en un juego de suma cero. Los deseos corren adelante y atrás en el escenario de la conciencia como actores en las escenas finales de Julio César – alarmas y excursiones, cuerpos llenan el escenario, trompetas y gritos de batalla en los vientos, Brutus cae sobre su espada, Antonio reclama el campo – ¡quizás es por esto que la sephira es llamada Victoria!
    Habiendo dicho esto, debería señalar que no es anhelo o los deseos o los impulsos los que crean la insanidad – la Kabbalah no pone el valor del juicio en el deseo que el Budismo pone (de que el deseo es la causa del sufrimiento, y entonces algo a ser superado). La insanidad surge de la ley de las masas, los procesos internos bizarros de justificación, racionalización y culpa, y de la identificación del Ser Propio con el resultado. Volveré a esto cuando discuta la sephira Tipheret, ya que la mal-identificación del Ser Propio con una masa arbitraria es un elemento clave en la discusión sobre Tipheret.
    Vale la pena notar que la idea de que la mente humana es una colectividad está en creces en la posición ortodoxa científica. Esto surge de un gran número de líneas de investigación separadas. Los investigadores trabajando en la inteligencia artificial encuentran esto como un modelo atrayente, y este punto de vista ha sido expresado por Marvin Minsky, uno de los pioneros más influyentes en el campo, en su Sociedad de la Mente. El científico cognoscitivo líder Daniel Dennet también describe esta idea en Conciencia Explicada [9], en la cual él nombra el modelo de conciencia de "variados esquemas preliminares" y lo contrasta con la vista popular la cuál él llama el modelo del "Teatro Cartesiano". Estudios de lesiones en el cerebro han provisto evidencia detallada de las muchas maneras bizarras en las cuales la cognición puede ser afectada por defectos orgánicos, y Oliver Sacks provee observaciones populares y conmovedoras de varias historias clínicas en El Hombre que Confundió a su Esposa con un Sombrero [37]. Finalmente, evidencia detallada de una gran abundancia de estudios neuropsicológicos usando equipo de escaneo moderno está proveyendo mapas precisos no sólo de la localización de las funciones del cerebro, sino muchas de las inter-relaciones modulares.

    Netzach también corresponde a nuestros sentimientos, emociones y ánimos, porque este fondo de "clima psicológico" condiciona fuertemente la manera en la que pensamos y actuamos. Independientemente de lo que estoy haciendo, mi energía se manifestará de manera diferente cuando estoy feliz de cuando no lo estoy. A veces los ánimos y las emociones son causados por un evento específico, y a veces no: la ansiedad y la depresión sin razón son bastante comunes, y la felicidad sin razón puede ser menos común pero sucede.
    Hay cientos de palabras para diferentes ánimos y sentimientos, pero muchos parecen referirse a distintos grados de intensidad de la misma cosa, o el mismo sentimiento en diferentes contextos, y el número de distintas dimensiones internas de sentimientos parece ser pequeño. Depresión, miseria, tristeza, felicidad, goce, gusto, rapto y éxtasis parecen yacer sobre el mismo eje, como aversión, odio, disgusto, afecto y encanto. Es un ejercicio interesante identificar los sentimientos genuinamente cualitativamente diferentes que puedes experimentar realmente evocando dicho sentimiento. Yo he intentado el experimento con un número de gente, y probablemente encontrarás que hay menos de 10 sentimientos distintos.
    Las correspondencias más inmediatas y personales para Hod y Netzach son las correspondencias psicológicas: la racional, abstracta, intelectual y comunicativa por un lado, y la emocional, emotiva, intuitiva, estética y no-racional por el otro. Las correspondencias planetarias y elementales reflejan esto: Hod corresponde a Kokab o Mercurio, y el elemento del Aire, mientras que Netzach corresponde a Nogah o Venus, y al elemento Agua.
    La Virtud de Hod es la honestidad o la verdad, y su Vicio la deshonestidad o la mentira. Una de las consecuencias de ser capaz de crear representaciones abstractas de la realidad y comunicar algún aspecto de ella a otra persona es que es posible mal-representar la realidad, o para ponerlo bruscamente, mentir entre dientes.
    La Ilusión de Hod es el orden, en el sentido de intentar imponer el sentido de orden de uno sobre el mundo. Esto es muy notable en alguna gente – siempre que pase algo ellos inmediatamente lo clasificarán y declararán con gran autoridad "es sólo otro ejemplo de XYZ". Un número sorprendente de gente que clama ser racional clamará "no hay cosas como (fantasmas, telepatía, almuerzos gratis, OVNIs)" sin haber examinado la evidencia de una manera u otra. Probablemente tenga razón, y yo no tengo interés personal por cualquiera, pero no es difícil distinguir entre alguien que cuidadosamente pesa los pros y los contras en un argumento y claramente admite la incertidumbre y alguien con una convicción firme y ordenada que "esta es la manera en que el mundo es".
    La ilusión del orden ocurre porque la gente confunde su representación interna del mundo con el mundo en sí mismo, y siempre que es confrontada con algo del mundo real intentará encajarlo en su representación interna de una manera que evite el reorganizar cualquier cosa.
    La Ilusión del orden (de que todo en el mundo puede ser claramente clasificado) se relaciona estrechamente con el Klippot de Hod, que es la rigidez, u orden rígido. Como niños comenzamos con una vista abierta de cómo es el mundo, y para el tiempo en el que alcanzamos nuestra adolescencia terminando o nuestros veinte comenzando esta visión se ha vuelto algo sólida, como avena fría – hay pocas mentes más llenas de certidumbres que la de una persona de dieciocho años.
    Una buena educación crítica a veces tiene el efecto de revolver la avena en un atole grumoso, pero gradualmente comienza a asentarse otra vez (a menos que la pesada mano del destino la revuelva) y para la edad madura mucha gente tiene una vista inflexible del mundo. Es generalmente reconocido, particularmente en las ciencias, que un sentimiento profundamente arraigado de "como son las cosas" es el mayor obstáculo para el progreso. Es por esto que los genios de computadoras son retratados como adolescentes alienados – es un símbolo de la necesidad de adaptabilidad intensa en una de las áreas de la tecnología más compleja y de cambio más rápido.
    Si escuchas a algunos chicos escuchando música y te encuentras a ti mismo pensando "¡No sé qué encuentran en ese ruido!", entonces te está pasando a ti también. Si te encuentras a ti mismo mirando atrás a un tiempo en donde todo era mucho mejor de lo que es hoy y te encuentras a ti mismo declarando "la nostalgia no es lo que solía ser" entonces sabrás que la avena se ha asentado muy rígida y muy dura. El orden rígido no es solo tener una vista firme de "como el mundo es"; es también perder la capacidad de cambiar, es volverse congelado en una vista particular de las cosas, como una mosca en ámbar.
    La Visión de Hod es la Visión del Esplendor. Hay regularidad y orden en el mundo – no es todo una ilusión – y cuando alguien es capaz de apreciar el orden natural en su sentido abstracto, por medio de las matemáticas, por ejemplo, puede llevar a una experiencia genuinamente religiosa, hasta de éxtasis. El Kabbalista del siglo XIII Abraham Abulafia desarrolló un sistema riguroso de misticismo de las letras hebreas basado en las letras del alfabeto hebreo, sus significados simbólicos, y sus relaciones abstractas cuando se permutan en distintos "nombres de Dios". Muchas horas de concentración intensa eran usadas combinando letras de acuerdo a complejas reglas que generaban significados altamente abstractos y vistas que llevaban a experiencias de éxtasis.
    El mismo sentido de admiración puede venir de las matemáticas y las ciencias – los hechos de que la dinámica gravitacional en tres dimensiones es geometría en cuatro dimensiones, de que las plantas viven en fractales, de que los primos son la base para todos los otros números; estas vistas simples son sólo un camino hacia una intensa visión del esplendor hecho visible por ojo del intelecto racional.
    La Virtud de Netzach es la generosidad, y su Vicio el egoísmo. Ambos, la Virtud y el Vicio son actitudes hacia cosas-que-no-son-yo, específicamente, otra gente, y criaturas vivientes.
    Si yo estuviese rodeado por cien millas cuadradas de desierto vacío, entonces mi actitud hacia otras cosas vivientes no importaría, pero no lo estoy, y nada de lo que hago carece de consecuencia: mis propias necesidades, deseos y sentimientos invariablemente tienen un efecto sobre la gente, los animales y plantas, todos los que quieren vivir y tienen algún nivel de necesidades y deseos y sentimientos también. El egoísmo tomado hacia un extremo es una negación de la vida, porque niega la libertad y la vida a cualquier cosa que esté en el camino. El egoísmo es el principio de que mis necesidades vienen primero. Netzach yace en el Pilar de la Fuerza, y es una expresión de energía de vida, entonces negar la vida es una perversión de la fuerza simbolizada por Netzach, de aquí la atribución del egoísmo al Vicio.
    La Visión de Netzach es la Visión de la Belleza Triunfante. Mientras que la Visión del Esplendor correspondiente a Hod es una visión de complejas relaciones abstractas, simetría, y elegancia matemática, la Visión de la Belleza Triunfante es puramente estética y firmemente basada en el mundo real de las texturas, los olores, los sonidos, y los colores, una correspondencia apropiada a Venus, la diosa de la belleza sensual.
    Supongan que dos compradores de casas van a mirar una casa. El primero está interesado en el número de cuartos, el tamaño del garage, la posición relativa de la casa a las comodidades locales, el precio, el número de metros cuadrados en el lote, y si las ventanas tienen doble vidriado. A la segunda persona le gusta la decoración en la antesala, el color del baño, la planta de glicina en el jardín, el árbol de cerezas, la forma curva de las escaleras, y el techo inclinado en uno de los dormitorios. A los dos les gusta la casa, pero al primero le gustan varias propiedades abstractas asociadas con la casa, mientras que al segundo le gusta la casa en sí misma. Supongan que las mismas dos personas compran la casa y deciden hacer magia ritual. La primera persona quiere túnicas blancas porque el blanco es el color de los poderes de la luz y la vida. La segunda quiere una túnica verde de terciopelo porque se siente y se ve bien. La primera lee montones de libros sobre como llevar a cabo un ritual, mientras la segunda se sienta debajo del árbol de cerezas en el jardín y hace algo que se sienta bien en el momento.
    La primera persona ha continuado escogiendo basando en una noción abstracta de lo que es correcto, mientras que la segunda escoge basado en lo que se siente bien. Ambos están guiados por un sentido interno de "rectitud", pero en el primer caso está basado en criterios abstractos, mientras que en el segundo está basado en una noción de la belleza estético personal.
    La Visión de la Belleza Triunfante tiene un poder apremiante. Es pre-articulado e inherentemente no-crítico, y al mismo tiempo es inmensamente prejuiciado. Una persona en su control pronunciará un juicio sobre el gusto de otra persona en arte, literatura, ropa, música, decoración o cualquier cosa, y lo hará con una falta de conciencia de sí mismo tan profunda que es posible creer que el buen gusto es ordenado en el cielo. Esta persona se burlará de aquellos que se rodean a sí mismos con reglas, regulaciones, principios y análisis, la "sintaxis de las cosas" como E. E. Cummings lo pone, y en lugar de eso exhiben una espontaneidad caprichosa, una intuición (así lo creen) penetrante, y un espíritu libre en sintonía con el flujo y reflujo de la vida.
    Están aquellos quienes pueden quejarse sobre su impresionante arrogancia, inconstancia, inconfiabilidad, y su constante flujo de opiniones prejuiciadas e indiscutibles repartidas con autoridad magisterial, pero aquellos que se quejan son (claramente) retentivos-anales recogedores de piojos y no cuentan. Para una inmersión total en la pesadilla de una visión puramente estética uno debería leer Retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde.
    La Ilusión de Netzach es la proyección. Todos tendemos a percibir sentimientos y características en otras gente que encontramos en nosotros mismos y cuando adivinamos bien es llamado "empatía" o "intuición". Cuando lo adivinamos mal es llamado "proyección", porque estamos adscribiendo incorrectamente nuestros sentimientos, necesidades, emociones o deseos a otra persona e interpretando su comportamiento de acuerdo a eso. Es como si estuviésemos "proyectando" nuestros propios sentimientos sobre el mundo como un proyector de películas.
    Algún nivel de proyección es ineludible, y como mejor medida puede ser balanceado con una conciencia crítica de que puede ocurrir. Sin embargo, la proyección es insidiosa. La proyección usualmente "se siente bien", y la fuerza del sentimiento asociado con una proyección puede fácilmente superar cualquier conciencia intelectual.
    Una de las más superadoras maneras de proyección acompaña el deseo sexual. ¿Por qué encuentro una persona sexualmente atractiva y no otra? ¿Por qué encuentro características en una persona sexualmente atractiva pero no otras? En mi propio caso descubrí que cuando pongo juntas todas las características que encuentro más atractivas en una persona emergió una imagen consistente de una "persona ideal", y cada persona que alguna vez he considerado como un posible compañero sexual fue instantáneamente comparado con este modelo. De hecho, había más de un modelo, más de un ideal, pero el número era limitado y cada modelo estaba muy claramente definido, y, más importante, cada modelo era interno. Mis sentimientos sexuales (y generalmente muchos otros sentimientos) sobre una persona estaban basados en un modelo interno aparentemente arbitrario.
    Esto era loco. Encontré que mis sentimientos sexuales sobre una persona cambiarían dependiendo de como se vistieran o comportaran, o qué tan bien "encajaban con el ideal". Se volvió obvio que con lo que estaba enamorado no existía fuera de mi mismo, y estaba tratando de encontrar este ideal en todos los demás. Cada uno de estos "modelos" era un aspecto viviente de mí mismo que yo había escogido no considerar como "yo", y en compensación usé mucho de mi tiempo intentando encontrar gente que trajera estas partes a la vida, como un director audicionando actores y actrices para un papel en una nueva obra. Si una persona previamente identificada como ideal falla en cumplir mi noción de como deberían estar comportándose idealmente entonces yo proyectaría una falla en ellos: ¡había algo mal con ellos! Locura de verdad.
    El psicólogo C. G. Jung reconoció este fenómeno y dio a estos componentes idealizados y proyectados de nuestra psique el título "arquetipos". Jung identificó varios arquetipos, y vale la pena mencionar los mayores y más influyentes, ya que pueden ser encontrados generalmente en casos de proyección.
    El Anima es el arquetipo femenino ideal. Ella es parte genética, parte cultural, una figura moldeada por la moda y la publicidad, un compuesto inconsciente de mujer en lo abstracto. El Anima es común en los hombres, donde puede aparecer con poder firme en sueños y fantasías, una proyección llevada a la vida por el no inconsiderable poder del impulso sexual masculino. Ella puede ser mansa y submisiva, seductiva y atractiva, aventurera y peligrosa, una prostituta barata o una diosa inalcanzable. No hay un "anima estándar", pero hay muchos patrones reconocibles que tienen una influencia poderosa en hombres particulares. El material de las fantasías sexuales masculinas (encontradas en las tapas de las revistas, por ejemplo) es asombrosamente predecible, clicheado, e inimaginativo, y contiene un número limitado de vistas estereotipadas de mujeres que están tan cerca del "menor denominador común anima" como uno puede encontrar.
    El Animus es el arquetipo ideal masculino, y mucho de lo que es verdad sobre el Anima es verdad sobre el Animus. Hay diferencias; la cualidad predominante en el Anima es su apariencia y comportamiento, mientras que la cualidad predominante en el Animus es el poder social y competencia. En los intereses de la igualdad sexual vale la pena mencionar que el material de las fantasías femeninas es también asombrosamente predecible, clicheado e inimaginativo, y contiene un número limitado de vistas estereotipadas de hombres que están tan cerca de un "menor denominador común animus" como uno puede encontrar.
    La Sombra es la proyección del "no-yo" y contiene deseos e impulsos prohibidos o reprimidos. En muchos hombres el Anima es reprimida y en muchas mujeres el Animus es reprimido, y así ambos forman un componente de la Sombra. Sin embargo, la mayor parte de la Sombra está compuesta de impulsos prohibidos, y la Sombra forma una personificación del mal. Mucho de lo que es considerado mal es definido socialmente y la personificación comunal del mal como una fuerza externa trabajando contra la humanidad (como Satán) es muy común.
    El Personaje es la máscara que una persona lleva como miembro de una comunidad donde una gran proporción de su comportamiento es definido como un rol como doctor, maestro, administrador, contador, abogado, lo que sea. La proyección ocurre de dos maneras: primero, alguien puede ser usado para conformar un rol en una manera particularmente rígida o estereotipada, y así sufrir una pérdida de la individualidad y probablemente contraer un grado de prejuicio o confianza equivocado. Segundo, mucha gente se identifica con un rol hasta el punto de que llevan ese rol a todos los aspectos de su vida privada. Esta "proyección en sí mismo" es una forma de identificación – ver la sección sobre Tipheret.
    El arquetipo del Ser Propio al nivel de Hod y Netzach es usualmente proyectado como una forma ideal de persona: eso es, alguien creerá que él o ella es altamente imperfecto, pero es posible alcanzar un estado ideal de ser en el cual esta misma persona es amable, encantadora, sabia, misericordiosa, compasiva, en armonía con el Absoluto, y otro "agarrar y mezclar" de atributos santificantes. Esta proyección de la perfección se ajustará sobre una persona viva o muerta, quien se convierte en un héroe, heroína, gurú o maestro, con habilidades asquerosamente exageradas.
    Esta proyección puede también ajustarse a una visión de "yo mismo hecho perfecto". La visión proyectada de "yo mismo hecho perfecto" es común (casi universal) entre aquellos que buscan "desarrollo espiritual", "entrenamiento esotérico", y otras formas de desarrollo propio, y en casi todos los casos está basado en un ideal abstracto. La persona afectada por esta condición probablemente insistirá en que el ideal humano ha existido realmente en ciertos individuos raros (usualmente santos y gurús muertos hace tiempo, o alguien que vive a una gran distancia), y ese es el tipo de persona que él o ella desea ser.
    Debería ser cómico, pero no lo es. Hay más que decir sobre esto, y se mantendrá hasta la sección sobre Tipheret.
    El Klippot o caparazón de Netzach es hábito y rutina. Cuando el comportamiento, con todo su potencial para nuevas experiencias y nuevas maneras de hacer las cosas, se traba en patrones que se repiten una y otra vez, entonces la energía de vida, el aspecto de fuerza de Netzach es apartado y lo que queda es el caparazón muerto y vacío del comportamiento. Igual que el Klippot de Hod es el orden rígido, la petrificación de la representación interna de uno de la realidad, así el Klippot de Netzach es la petrificación del comportamiento.
    Los Nombres de Dios de Hod y Netzach son Elohim Tzabaoth y Jehovah Tzabaoth respectivamente, que significan "Dios de los Ejércitos", pero en cada caso una palabra diferente es usada para "Dios". El nombre "Elohim" está asociado con las tres sephiroth en el Pilar de la Forma y representa una tendencia femenina (metafóricamente hablando) en ese aspecto de Dios.(2)
    Los Arcángeles son Rafael y Haniel. El Arcángel de Hod es a veces dado como Miguel, pero muchos autores prefieren Rafael (Medicina de Dios) por la razón de la asociación de Mercurio con la medicina y la curación. Además, Miguel tiene perfectamente buenas razones para residir en Tipheret, ya que su nombre es generalmente interpretado como "el que es como Dios", y Tipheret es un reflejo de Keter.
    Este tipo de cosas puede dar lugar a una sorprendente cantidad de aire caliente cuando los Kabbalistas se juntan. Para aquellos que se preguntan qué tan atrás va la discusión, Robert Fludd (1574-1607) votaba por Rafael, mientras que doscientos años después Francis Barrett, autor de El Mago, prefería a Miguel. El co-fundador de la Aurora Dorada, S. L. Mathers iba por los dos dependiendo de cual texto uno lea.
    La Kabbalah no es una materia ordenada y aquellos que quieren imponer demasiado orden en ella están cayendo en la ilusión de ... Dejo esto como un ejercicio para el lector.
    Las Órdenes Angelicales de las dos sephiroth son la Beni Elohim, significando Hijos de los Dioses, y los Elohim, a veces traducido como "Dioses y Diosas". No hay sospecha de politeísmo aquí – los nombres reflejan la idea de "Ejércitos" y la pluralidad de la conciencia.
    La tríada de las sephiroth Yesod, Hod y Netzach comprende la tríada de "conciencia normal", ya que normalmente la experimentamos en nosotros mismos y en la mayoría de la gente la mayoría del tiempo. Este nivel de conciencia es intensamente mágico: intenta moverte lejos de él por cualquier cantidad de tiempo y descubrirás el poder de la fuerza y la forma que lo sostienen.
    No es una exageración decir que mucha gente es completamente incapaz de dejar este estado, aún cuando lo quiere, aún cuando desesperadamente lo intenta. La sephira Tipheret representa un estado de ser que libera la energía de la "conciencia normal" y es el tema de la siguiente sección.
* Aproximadamente ciento treinta kilómetros por hora – N. del T. (Volver)
(1) Si los blancos de memoria ocurrieran, uno podría rápidamente concluir que personalidades separadas están presentes. Algo de esta naturaleza ocurre en estados de trance, posesión y medio-místicos. (Volver)
(2) La elucidación de los Nombres de Dios puede volverse fenomenalmente compleja y oscura, con largas excursiones en gematria y análisis textual del Pentateuco, y esta es una situación que elegí eludir. (Volver)

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